No sé en qué momento perdí la cabeza, no sé en qué momento dejé de pensar, de controlar mis sentimientos, de ver la realidad... Miraba sin ver y pensaba sin razonar, pero... ¿por qué? ¿Acaso había retrocedido a alguna especie pasada de homínido?, ¿el homo-imbéciliis quizá? ¿Por qué no era capaz de ver y sentir lo que otros si vieron?
Pues supongo que porque llega un momento en la vida de toda persona en el que son los sentimientos los que hablan por ti, los que te crean falsos razonamientos que más tarde recuerdas y piensas: ¿Cómo pude pensar eso?
Pues, simplemente estaba ciega...
[Quítate esa venda y mira de lo que eres capaz]
miércoles, 9 de diciembre de 2009
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