Daniel observaba las hormigas entre el césped, no entendía por qué hacían esas cosas pero a él le encantaba ver cómo se movían rápidamente entre las briznas de hierba cargadas de todo tipo de alimentos.
Estaba tan concentrado en intentar averiguar hacia donde se dirigían, donde se encontraba el palacio en el que la reina esperaba toda esa comida (a él le gustaba imaginar que era así) que no oía los ruidos del parque, ni los de la carretera más cercana. Tampoco oía a su madre llamándolo para que merendara.
viernes, 11 de diciembre de 2009
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