
Corres, corres tan rápido que tus piernas apenas aciertan a pisar el suelo... Los estímulos que percibes recorren a la velocidad de la luz los laberintos de tu cerebro. No te puedes detener, no te puedes detener. No miras a la gente, así evitas tener que pararte a saludar, sientes el sabor de la mezcla de sangre y lágrimas que se está produciendo en tus mejillas. ¿Por qué? Te preguntas. Estás tan concentrado en correr que no escuchas absolutamente nada, ni siquiera la música que suena en tus cascos...
No obedeces a semáforos, ni a gestos... Ahora mismo no tienes normas, no tienes reglas, tampoco las quieres... Sólo quieres correr... Corre Lola, corre... Huye hombre, huye.
No sabes cómo coño has conseguido sobrevivir al golpe, cómo has podido levantarte y salir corriendo. Entonces recuerdas algo: No por caer hay que dejar de caminar.
Qué sencillo es decirlo, hay veces en que caes, simplemente caes...
-¡Cuidado!, ¡Cuidado!
Oscuridad...
[Y volverás a ver el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo
con la única bandera de su raza] (Manolo Chinato)
http://www.youtube.com/watch?v=CYawfCxGaYE

Hey, hola, sänd; soy cristina. Me he puesto como seguidora de tu blog para estar al día.
ResponderEliminarMe gusta tu foto de perfil, punkarra